jueves, 20 de agosto de 2020

Un Show de Truman Normal.

De vuelta al balcón del blues
donde Violator ya no es tan alternativo
y un toque jazzístico
de hilo musical de ascensor
modifica,
adapta sutilmente su tempo
al público familiar,
ocioso, aparentemente despreocupado.
Crea una atmósfera envolvente
de felicidad-spritte
que burbujea en esta tarde
de final de temporada.

De vuelta a la panorámica terraza
en la que las vírgenes no están de moda,
Madonna es una monja vestida de púrpura
que engulle palomitas bañadas en miel
y zarzaparrilla helada
con doble pajita rosa rayada.

La chica de Ipanema
lleva perilla y tatuajes en los brazos
luce su sonrisa giratoria a 360º.
Al reir castañetea el postizo teclado de su boca
bebe despacio la isotónica bebida
ya tibia,
de tanto alargar la exhibición-ingesta.

El Tigre de Gales
hace pompas sexuales de jabón
con esencia de vainilla, 
se aburre de laxitud
flotando en la descafeinada versión
de su antiguo hit.

El pequeño de los Jackson trina
aleteando vigorosamente y repite
incansablemente
en el intento de convencer
Just Beat it!
Beat it
Beat it
Beat it
Just Beat it!
Beat it

Be
At
it

B
e
a
t

i
t


No puedo remediarlo, darling
esta atmósfera me anestesia
me hipnotiza
mi camaleón se mimetiza
con los tonos pastel del polifónico escenario.

Aquí todo es ligero, suave
preciosista
esponjoso
postizamente veraz.

Aquí todos somos protagonistas
de este Show de Truman Normal...
caleidoscópico
irreal
...en el que pisar el césped
resulta perverso,
mirarse a los ojos
lujurioso,
oler una flor
inmoral.

Acariciar
besar
jugar
hasta respirar,
resulta
es
   ca
      bro
            so

               in
          sul
    tan
 te
 
    ma
         li
           cio
                so
 
                   pe
                 li
            gro
         so
 
     de  
         pra 
              va  
                 do...

"This is the end,
beautiful friend"
vaticina Jim Morrison
mientras apuro el último trago
y el cierzo ruge
a las escandalosas gaviotas
que revolotean
junto al alma, todavía encarcelada,
del padre Ebro.




































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