sábado, 20 de marzo de 2021

¿Cómo surgieron los Versos Gestantes? Agradecimientos. Dedicatoria.


Los primeros 9 Versos Gestantes se engendraron en medio de un huracán emocional a finales de 2017, en un momento de cambio vital y al comienzo de la Formación de Profesora de Yoga y Yogaterapia. 

Brotaron de mí como un torrente de agua turbulenta y creativa en apenas unos días, aunque más bien diría, en apenas unas noches insomnes...

Surgieron directamente de mis entrañas, de una necesidad íntima y profunda de sacar, expresar sentimientos y sentires callados, guardados, ocultos, invisibilizados... durante años. Realmente los parí sin saber muy bien, que significarían o para qué servirían.

Poco a poco, sentí la necesidad de seguir escribiendo y compartiendo esta gestación con personas allegadas, amig@s, a través de las redes.

Con much@s de vosotr@s conecté de una forma especial a través de algunos Versos. Otros fueron más difíciles y más duros de compartir y supongo, que de leer.

Me fui dando cuenta de que, cada verso iría conformando una especie de "hoja de ruta curativa y catártica" que me iría proporcionando la forma de aplicarme diferentes "ungüentos" sobre distintas heridas.

Pócimas que irían limpiando y regenerando de una manera singular temas dolorosos, tabúes, a distintos niveles, capas, profundidades, como la maternidad frustrada, el duelo perinatal, la niñez truncada, el abandono emocional. Temas poco visibilizados o reconocidos por mí, como la aceptación de los ciclos naturales, la madurez, la intuición, la sensualidad natural, el arraigo a la tierra, la transformación, la entrega, el placer, el empoderamiento, la creatividad y la fuerza femenina. 

También la determinación, la dirección, la expansión de la energía y potencialidades masculinas que tod@s poseemos han sobrevolado algunos poemas, integrando en mí esta polaridad. 

Cómo no, la alegría de sentirse vivo, la  espiritualidad cotidiana, la veracidad, el respeto a la propia esencia, la autenticidad, la apertura a la vida, la confianza, la humildad. El agradecimiento a la vida.

Agradecimientos.

Te estoy agradecida, a tí, corazón gestante, por haberme acompañado en esta pequeña parte visible del proceso, que no es sino, uno más, en el camino de la vida.

Gracias por ser "testigo" de esta gestación, muchas veces mes a mes, durante más de 3 años.

Gracias por haberme recibido, escuchado, leído y sentido en estos versos... 

Versos desnudos...

sin adorno...

sin artificio.

Como el alma,

del que gesta,

y del que es gestado.


Dedicatoria. 

Dedicado con todo mi amor 

a mis hermanos y a mis hijos, 

que pronto regresaron a la Luz, 

que tanto me enseñaron de mí misma.

Hari Om Tat Sat




domingo, 17 de enero de 2021

Espray oceánico

Refrescar cuellos
salpicar muñecas
lavar sienes
sanear rodillas
encerar tobillos
con yodos
ungüentos
fluídos
sódicos
pránicos.
 
Abrir axilas
estirar costados
aclarar gargantas
hidratar mejillas
suavizar mandíbulas 
con aceites
lodos
barros.
 
Acicalar frentes
rasurar cabezas
en zona temporal
             intemporal
             parietal
             frontal
             occipital
             ancestral
             espiritual
             universal.
 
Inhalar poesía
exhalar 
perfumes sagrados.
 
Insuflar válvulas
coronarias.

Acariciar almas
con nacarados bivalvos.
 
Así alivio las heridas.
 
C
o

e
s
p
u
m

d
e

e . .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .
s . .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .
p . .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .
r . .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .
a . .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .
y . .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .

o . .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .
c . .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .
e . .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .  .  .  .  .
á . .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .
n . .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .
i . .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .  .  .  .  .  .  .  .  
c . .  .  .  .  .  .   .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .
o.  .  .  .  .  .   .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .





Todos los Bellos y Extraños


Así quedé oculta

bajo la arena mojada

varada

junto a la estela del galeón

que olvidó llevarme

años atrás

contigo

a descubrir nuevos, paradisíacos parajes

al otro lado del incierto

tumultuoso

también pacífico océano.

 

Pronto tuve que aprender que, 

todos los Bellos y Extraños

están llamados a desaparecer

al final de este mundo.


Verdaderamente 

hubiera sido un privilegio

vivir, respirar

navegar

expirar junto a tí.

Un lento, amoroso

extraño

bello

principio 

y final.


Más hoy, no olvido

que tú y yo bailamos multitud de noches 

en las bodegas del dorado barco

nos arropamos en los cálidos brazos

de la estrella roja y la rosa de los vientos

hasta que Morfeo

con su narcótico

eterno sueño

te embriagó

te sedujo con su mágica sonrisa.


Más hoy, acepto

que la Vida nunca estuvo de tu parte.

Y sí de la mía.

Hoy, ya no me culpo.


Más hoy, comprendo

que nuestra expedición seguía

la ruta más larga y peligrosa

de todas las posibles.

 

Más hoy, siento

que, en mi pecho,

la memoria de aquel oleaje

no me bañará más en tristezas.

Por el contrario

me acompañará.

No dejará de darme coraje.


Tu luz nunca se apagará

en mis camarotes más sagrados.


Ahora, estoy a salvo frente a mar abierto. 

Ahora, me siento completa

impulsada calmadamente a la Vida.


He calzado mis botas de exploradora

emprendo ilusionada

insospechados rumbos

-jeroglíficamente descritos-

hacia una luna más oriental.

Soy la nueva Admunsen austral.

Ya las Antípodas no me bastan.


Solo espero que una buena baza     

me dé un resultado favorable.    

Entonces, me envolveré en mi capa

recogeré los diamantes

escaparé de los neones cegadores,

del olor a aceite quemado 

el ruido de feria

la chundarata estridente

el asfalto humeante,

las sirenas ensordecedoras

el smog alienante.

 

Seguiré la ruta de Galloway,

que cuidadosamente me marcaste,

para renacer a una nueva realidad.


Volveré al mar materno.

Beberé cada día del amrit celeste.

Bañaré mi piel blanca en
néctar irisado.

Nutriré mi alma

dónde mar y cielo se confunden

la vestiré de ambrosías templadas y dulces.


Me balancearé entre gaviotas.

Danzaré al viento,

¡batiré mis alas!

 

Como hoy lo hago.

pero por más tiempo...

Quizás TODO.

 










jueves, 20 de agosto de 2020

Un Show de Truman Normal.

De vuelta al balcón del blues
donde Violator ya no es tan alternativo
y un toque jazzístico
de hilo musical de ascensor
modifica,
adapta sutilmente su tempo
al público familiar,
ocioso, aparentemente despreocupado.
Crea una atmósfera envolvente
de felicidad-spritte
que burbujea en esta tarde
de final de temporada.

De vuelta a la panorámica terraza
en la que las vírgenes no están de moda,
Madonna es una monja vestida de púrpura
que engulle palomitas bañadas en miel
y zarzaparrilla helada
con doble pajita rosa rayada.

La chica de Ipanema
lleva perilla y tatuajes en los brazos
luce su sonrisa giratoria a 360º.
Al reir castañetea el postizo teclado de su boca
bebe despacio la isotónica bebida
ya tibia,
de tanto alargar la exhibición-ingesta.

El Tigre de Gales
hace pompas sexuales de jabón
con esencia de vainilla, 
se aburre de laxitud
flotando en la descafeinada versión
de su antiguo hit.

El pequeño de los Jackson trina
aleteando vigorosamente y repite
incansablemente
en el intento de convencer
Just Beat it!
Beat it
Beat it
Beat it
Just Beat it!
Beat it

Be
At
it

B
e
a
t

i
t


No puedo remediarlo, darling
esta atmósfera me anestesia
me hipnotiza
mi camaleón se mimetiza
con los tonos pastel del polifónico escenario.

Aquí todo es ligero, suave
preciosista
esponjoso
postizamente veraz.

Aquí todos somos protagonistas
de este Show de Truman Normal...
caleidoscópico
irreal
...en el que pisar el césped
resulta perverso,
mirarse a los ojos
lujurioso,
oler una flor
inmoral.

Acariciar
besar
jugar
hasta respirar,
resulta
es
   ca
      bro
            so

               in
          sul
    tan
 te
 
    ma
         li
           cio
                so
 
                   pe
                 li
            gro
         so
 
     de  
         pra 
              va  
                 do...

"This is the end,
beautiful friend"
vaticina Jim Morrison
mientras apuro el último trago
y el cierzo ruge
a las escandalosas gaviotas
que revolotean
junto al alma, todavía encarcelada,
del padre Ebro.




































sábado, 30 de mayo de 2020

Pescador de sirenas.

Ponme en stand-by hasta nueva orden
hasta que los agujeros
dejen de ser oscuros y profundos.

Déjame confinado
frente a esta luna asesina
solo, en Kyoto,
vete.
Canta y rueda como una piedra
por el acantilado de Shirahama.
Ya ves que aún respiro.

Deja que pase el día en la cama
que enloquezca mi cabeza
al ritmo de esta máquina
mística y martilleante.

Lárgate, aleja tu luz,
(hoy se me hace insoportable)
cierra la puerta
y tras ella deja un souvenir
o un beso marcado en un papel.

Olvídame,
esconde tu amor por un tiempo
he de rebelarme
o abandonar
pero he de intentarlo.

Ha de estallar en mí el Armagedon
he de viajar en el tiempo
parar el reloj de la desidia y la zozobra,
bajo esta vía
todavía brillante y láctea.

Debo zambullirme
en este mar de petróleo
hasta perder la cabeza
para después suplicar a Ulises
que encienda,
una a una,
las luces sagradas
en la bóveda de mi habitación de hojalata.

Solo soy un pescador de sirenas
ahumado en esta lata de bombillas.

Así que deja que me rearme
que me empape de este sonido metálico
que vibre en este combustible curativo
suelte el lastre de esta abisal resaca.

Pronto la buena fortuna
hará que viajemos a Karmacoma,
Jamaica
y Roma.
Prometo
olvidar el viejo puerto
deshacerme de anzuelos y redes
zarpar con mi sirena
hasta Circo Paraíso...






             
         
                                     
                                            











jueves, 7 de mayo de 2020

Latiendo en espiral

Latiendo en espiral
nos abrimos paso
a través del túnel cuántico
del portal oceánico.
Aquel que reúne pioneros,
descubridores, exploradores
sabios, filósofos,
ascendientes visionarios.

Penetramos en el bosque sagrado
a través de nogales y robles de pantano
sintiéndonos viento
aroma
rastro
huella
trino
canto.

Nos orientamos con el mapa de la intución
enlazando oscilación
sonido
intensidad
impresión
color.
Dejando a la acción definiéndose
dibujándose
mostrándose veraz.

Nos guiamos por la red invisible
tejiendo el cordel que ha de unirnos
en el laberinto de sauces
trovas, salmos.

Desenredamos madejas galácticas
susurrándonos
curvas
nudos
nodos
cabos.

Accedemos
a la inmensidad del desnudo ser
sin continente
contenido
forma
frecuencia
metáfora
escala
o función.

Escudriñamos en el órgano elíptico
en la glándula tubular
en el folículo astral.
Traspasamos la membrana del corazón
más allá de fibras
conductos
tejidos anegados.
Accedemos al salón más privado
prohibido
reservado
silencioso.
Allí nos honramos.

Implosionamos paleozoicas saudades,
desprendemos de las paredes
el hielo-miedo
aliviando rigidez a las cavernas,
dinamitamos la culpa coloidal
generando nuevos
e inexplorados espacios.

Somos viaductos de sueños.
Viejos pontoneros
de anhelos varados.
Dragamos canales
extraemos certezas.

Somos fraguadores en la no acción.
Activistas teletransportados.

Nos impulsamos
a un nuevo espacio energético
armónico
de amor catapultado.

Simplemente

Latimos...

Giramos...

Orbitamos...

Dibujo facilitado por Devaguptha.






jueves, 23 de abril de 2020

El último huésped del Hotel Soledad

Añoranza en medio del Carnal.
La opulencia ignora al abandono.
Soy el único hospedado en el pasado
imperfecto
complicado.

Todos ríen
cantan
se embriagan esta noche.
A voluntad,
me recojo en el hotel de "lo olvidado"
a desatrancar
cerrar puertas.
A abrir nuevos,
fractales espacios.

Todo se disuelve en el hostal melancolía.

El moho huye
de las paredes abombadas y grumosas.
La pintura aguamarina
de la torcida techumbre
se difumina en círculos excéntricos.

Dos ventiladores de techo
permanecen encallados
en el bullicio y la bonanza de hace décadas.
El rojo sky de los sofás
se cuartea y deshace en polvo apolillado.
De fondo, la foto en blanco y negro
de lo que fue el antiguo pueblo.
Su costa breve y pedregosa.

Todo cede a la desidia
hasta el pot-pourri musical
que carraspea de tanto sonar.

En el carrusel Neil Young
Sinatra, The Doors,
The Band, giran juntos
cual infantes anacrónicos.
Areta con su rezo calmado,
emplastado
hipnótico
les lleva a dormitar.

A unos palmos de mí
el recepcionista
-que hace de barman-
se encarama en la silla
cabizbajo
envuelto en números.

De pronto, levanta la vista
percibe que lo observo
me regala una delicada mirada.
que entrega digna y cálida.
En él todo es austero
y trasnochado
menos su sonrisa...

Muchos huyen del hotel Soledad
a mí me resulta entrañable
familiar.
Pasan de largo
con su improvisado disfraz
nos apuntan con su dedo
se mofan a través del cristal.

Súbitamente
entran despistados "The Edge" y Madonna
exigiendo un trago rápido
al dueño somnoliento,
pacientemente les sirve
desde el otro lado de la improvisada barra.

"Where are you from?"
- me pregunta The Edge desde el fondo.
"Mmm...buena gente los del norte".
"Esta noche es fiesta...
¡ven con nosotros!"- guiña un ojo.
 Mientras la diva le tira
de la cazadora negra de cuero
sonriendo a regañadientes.
"Gracias, madrugo
tengo una cita,
voy a encontrarme
con alguien del pasado".
- Tú te lo pierdes... Feliz carnaval!

Por un instante cedo al impulso
de perderme y disiparme
en el anonimato de la noche...
más cuando vuelve a girar
el carrusel hipnótico del Hotel Soledad
me dejo atrapar
seducir por sus paredes.
Este apego al abandono
al frío antiguo
a la aflicción
que aún resuena
siquiera con menos brío...

Soy el último huésped
del motel de la nostalgia.
En sueños te revelo que
He he venido a buscarte
a llevarte conmigo.
A mirarte cara a cara
a confesarte
lo mucho que te he cavilado
extrañado.
Que he venido a tomarte
besarte
bailarte con mis manos.
A decirte que mi pecho
ya jamás
permanecerá vacío
o lleno...

Es madrugada
despunta el sol.
Salto raudo del jergón
lavo mi cara.
Me despido del hombre
de la sonrisa suave, franca
le deseo suerte
y una buena temporada.

Soy el último huésped
del Hotel Soledad.
Cierro airoso el viejo portón.
Lanzo la llave al aire.

Bajo ligero

   sin equipaje

       por el callejón

          que lleva al puerto

              que lleva al océano

                  que lleva a tu encuentro

                       que lleva a la vida...



Soy el último huésped...

Ya no soy
Quién ayer venía.