domingo, 28 de julio de 2019

Frente al espejo.


Me encanta descubrirme 
frente al espejo,
cuando por fin consigo escapar
de la red de tus sábanas
húmedas,
fortificadas,
laberínticas.

Observo cómo los pómulos,
todavía sonrojados, brillantes,
encumbran mis mejillas.
Me hacen verme, 
compacta,
apetecible,
madura,
roja,
dulce,
crujiente,
lista para degustar.


Sonrío frente al espejo
mientras mis manos 
recuerdan
las últimas caricias,
con parada y fonda
en este cuerpo blanco
aún rutilante
destelleante.

Mi sonrisa no esconde su ardid,
la ceja izquierda se arquea altiva, 
mostrando poder,
satisfacción,
al atisbar las huellas
que en estos territorios dérmicos dejaste.

Confirmo una vez más
que en este juego épico
sólo tú sabes sacar a escena  
a mi diosa hedonista,
a la perspicaz estratega,
a la osada guerrera,
a la amazona.

Frente al espejo
abrazando los vestigios de antiguos miedos
aprendo cada día a mirarme cálidamente, 
a aceptarme,
a amarme,
a venerarme.
A reírme
de mis absurdas inseguridades.

Frente a mí
sosteniendo mi vulnerabilidad y mi fuerza,
izando mi corazón pacífico y volcánico,
enarbolando mi mirada sensible e indomable.


Me reconozco,
cada vez más completa, 
más entera,
más A(r)MADA
para enfrentar una nueva guerra.