lunes, 23 de abril de 2018

Mujer de tierra.

Foto. Ramón Poza. Abril 2018















Mujer ¡no agaches la cabeza!
Un día fuiste salvaje y guerrera
y portabas hijos a pares en tus caderas.

Mujer ¡vuelve a la tierra!
Clava tus pies en el barro
deja que vuelva a impregnar tu cuerpo de hembra.

Mujer ¡habita tus entrañas!
Enorgullécete de tu carne
y de tu sangre
tu incubadora de estrellas.

Mujer ¡aúlla a la luna!
Y pídele ser tú, la auténtica.
Que nadie te quite lo que te pertenece.

Tu fuego,
tu viento,
tu lluvia,
tu arena. 

Mujer serpiente

Mujer serpiente
desprende tu vieja camisa
desencaja tus hombros, 
tu cintura, tus caderas
y hazlo poco a poco, 
consciente, sin prisa.

Elimina bien, con cuidado
aquellos restos de piel y escamas
de acceso difícil y delicado
entre tus axilas, tus ingles,
tu cuello,
tus pliegues, tus fallas. 

Gira, serpentea,
torsiona, flexiona,
mueve, balancea,
rueda, voltea,
sacude, agita, 
tiembla, tirita.

¡Grita! 
¡Baila y danza!
Al son de tu canción favorita.

Que nadie más te encante,
te utilice, te manipule,
te mienta, te engañe
o te encierre en su cesta, 
tu cárcel. 

Y cuando estés limpia,
aireada, renovada.
¡Sal! 
y luce tu nuevo traje
rebosante de la luz que irradias.

Mujer serpiente
¡despierta tus sentidos!
Inventa en tí una nueva mirada
confiada, serena, atenta,
pacífica, libre, sabia.

Muévete por el mundo
allá donde tu rosa de los vientos vaya,
sin expectativa, 
sin dirección
por aire, tierra y agua.

Libre al fin de coordenadas
de cárceles, 
de camisas,
de cestas, 
de lágrimas.