miércoles, 28 de noviembre de 2018

Menstruando mis monstruos




Menstruando mis monstruos
mis miedos,
mi culpa,
mi vergüenza
y la de todas mis ancestras.

Menstruando el primer día de mi vida fértil,
cuando irrumpió mi niñez, con apenas 11 años
y me revelaron "hija, ya eres mujer",
a pesar de que mi cuerpo apenas atisbaba rasgos.

Menstruando la culpa porque llegue a tiempo,
porque no llegue,
porque se adelante o se retrase,
porque llegue abundante o escasa.

Menstruando el miedo a embarazarme
y años después a no embarazarme.

Menstruando tabúes de abuelas, madres, tías,
y absurdas creencias que sobre mí pesaron.

Menstruando la vergüenza a manchar, oler,
ensuciar, a hacer notar, a indisponer.

Menstruando el rechazo a "los días rojos",
a soportarla porque incomoda,
a no poseerla porque la juventud aleja...
y su vacío confunde,
fragmenta,
me presiente incompleta, imperfecta...

Menstruando el rechazo a mí misma,
a la hinchazón de mi vientre,
al dolor,
al cansancio,
al apetito descontrolado,
a los cambios de humor,
a mis ciclos, a mis lunas.

Menstruando el silencio,
la invisibilidad de la condición femenina,
de la fertilidad,
de la generación de vida,
del tesoro más íntimo
de nuestra capacidad creadora.

Menstruando todos y cada uno de mis antiguos monstruos
hallo mi cueva púrpura,
mi cavidad rosada,
mi alcoba de terciopelo,
mi búnquer de cobre,
mi refugio escarlata.

Mi Hogar al que siempre vuelvo,
a abrazarme,
a acurrucarme,
a abrigarme...
Donde recolecto grano dorado
y vuelvo a sembrarlo donde quiera que vaya.

Menstruando, limpiando,
respetando y poniendo voz,
encuentro mi ser,
antes, durante,
ahora, después,
hoy, mañana.

Soy fruto de la luna y su incesante cambio,
creciente, menguante,
vacía o llena,
oscilante o quieta...

Soy yo,
soy la misma,
siempre yo.
Nunca he de olvidarlo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario