hasta que los agujeros
dejen de ser oscuros y profundos.
Déjame confinado
frente a esta luna asesina
solo, en Kyoto,
vete.
Canta y rueda como una piedra
por el acantilado de Shirahama.
Ya ves que aún respiro.
Deja que pase el día en la cama
que enloquezca mi cabeza
al ritmo de esta máquina
mística y martilleante.
Lárgate, aleja tu luz,
(hoy se me hace insoportable)
cierra la puerta
y tras ella deja un souvenir
o un beso marcado en un papel.
Olvídame,
esconde tu amor por un tiempo
he de rebelarme
o abandonar
pero he de intentarlo.
Ha de estallar en mí el Armagedon
he de viajar en el tiempo
parar el reloj de la desidia y la zozobra,
bajo esta vía
todavía brillante y láctea.
Debo zambullirme
en este mar de petróleo
hasta perder la cabeza
para después suplicar a Ulises
que encienda,
una a una,
las luces sagradas
en la bóveda de mi habitación de hojalata.
Solo soy un pescador de sirenas
ahumado en esta lata de bombillas.
Así que deja que me rearme
que me empape de este sonido metálico
que vibre en este combustible curativo
suelte el lastre de esta abisal resaca.
Pronto la buena fortuna
hará que viajemos a Karmacoma,
Jamaica
y Roma.
Prometo
olvidar el viejo puerto
deshacerme de anzuelos y redes
zarpar con mi sirena
hasta Circo Paraíso...
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Precioso
ResponderEliminarSiempre que te leo encuentro algo de mi que estaba oculto a veces, olvidado otras... Gracias por escribir
ResponderEliminarmuchas gracias por leer y dejarte sentir...
EliminarPrecioso 🤗🤗
ResponderEliminarMuchas gracias!🤗
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