La opulencia ignora al abandono.
Soy el único hospedado en el pasado
imperfecto
complicado.
Todos ríen
cantan
se embriagan esta noche.
A voluntad,
me recojo en el hotel de "lo olvidado"
a desatrancar
cerrar puertas.
A abrir nuevos,
fractales espacios.
Todo se disuelve en el hostal melancolía.
El moho huye
de las paredes abombadas y grumosas.
La pintura aguamarina
de la torcida techumbre
se difumina en círculos excéntricos.
Dos ventiladores de techo
permanecen encallados
en el bullicio y la bonanza de hace décadas.
El rojo sky de los sofás
se cuartea y deshace en polvo apolillado.
De fondo, la foto en blanco y negro
de lo que fue el antiguo pueblo.
Su costa breve y pedregosa.
Todo cede a la desidia
hasta el pot-pourri musical
que carraspea de tanto sonar.
En el carrusel Neil Young
Sinatra, The Doors,
The Band, giran juntos
cual infantes anacrónicos.
Areta con su rezo calmado,
emplastado
hipnótico
les lleva a dormitar.
A unos palmos de mí
el recepcionista
-que hace de barman-
se encarama en la silla
cabizbajo
envuelto en números.
De pronto, levanta la vista
percibe que lo observo
me regala una delicada mirada.
que entrega digna y cálida.
En él todo es austero
y trasnochado
menos su sonrisa...
Muchos huyen del hotel Soledad
a mí me resulta entrañable
familiar.
Pasan de largo
con su improvisado disfraz
nos apuntan con su dedo
se mofan a través del cristal.
Súbitamente
entran despistados "The Edge" y Madonna
exigiendo un trago rápido
al dueño somnoliento,
pacientemente les sirve
desde el otro lado de la improvisada barra.
"Where are you from?"
- me pregunta The Edge desde el fondo.
"Mmm...buena gente los del norte".
"Esta noche es fiesta...
¡ven con nosotros!"- guiña un ojo.
Mientras la diva le tira
de la cazadora negra de cuero
sonriendo a regañadientes.
"Gracias, madrugo
tengo una cita,
voy a encontrarme
con alguien del pasado".
- Tú te lo pierdes... Feliz carnaval!
Por un instante cedo al impulso
de perderme y disiparme
en el anonimato de la noche...
más cuando vuelve a girar
el carrusel hipnótico del Hotel Soledad
me dejo atrapar
seducir por sus paredes.
Este apego al abandono
al frío antiguo
a la aflicción
que aún resuena
siquiera con menos brío...
Soy el último huésped
del motel de la nostalgia.
En sueños te revelo que
He he venido a buscarte
a llevarte conmigo.
A mirarte cara a cara
a confesarte
lo mucho que te he cavilado
extrañado.
Que he venido a tomarte
besarte
bailarte con mis manos.
A decirte que mi pecho
ya jamás
permanecerá vacío
o lleno...
Es madrugada
despunta el sol.
Salto raudo del jergón
lavo mi cara.
Me despido del hombre
de la sonrisa suave, franca
le deseo suerte
y una buena temporada.
Soy el último huésped
del Hotel Soledad.
Cierro airoso el viejo portón.
Lanzo la llave al aire.
Bajo ligero
sin equipaje
por el callejón
que lleva al puerto
que lleva al océano
que lleva a tu encuentro
que lleva a la vida...
Soy el último huésped...
Ya no soy
Quién ayer venía.

Entrañable y con mu Ho sentir, me ha encantado, gracias Anabel por deleitarnos con estos escritos.. Te hacen reflexionar mucho en esta etapa que estamos pasando... Muchas gracias 😉😘
ResponderEliminarUn placer para mí compatirlo y sentirlo, aún más si cabe, con seres tan bonitos...
EliminarMuy bonito me encanta 🤗😘🤗😘
ResponderEliminarMuy bonito me encanta 🤗😘🤗😘
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