martes, 31 de diciembre de 2019

Felizz Jazz

Feliz en la melancolía,
como el cantor de jazz
que me deleita
en el balcón de esta luna fría
silenciosa
serena de diciembre.
Rebosante
vigilante
presente.

Feliz en la impermanencia
aun cuando las sombras
desdibujan
disuelven
hacen dudar,
desgarran el alma en la dualidad
fraccionada
segmentada
de reflejos
huecos
brechas
surcos sibilantes.

Feliz en la veracidad
de escribir cada día
una nueva nota en este pentagrama en blanco,
describiendo cada paso
respirando
descubriendo
creciendo
abriendo espacios
donde antes el miedo, la culpa
no lo permitían.

Feliz en la alegría serena
de explorar la mente
habitar la carne
arraigarme
agradecerme
sentir...Y sentirme cada vez más
parte de esta melodía
de este escenario
de estas luces
de la sideral tramoya.

Feliz en la confianza
de que al final del concierto
me despojaré de antiguos ropajes
me cubriré de lotos, laureles, rosas.
Y en lo que no me cubra me abrazaré
como abraza un niño a un gorrión
una mariposa a una gacela
un cormorán a una ballena.

Con la ternura de la caricia efímera
con la esperanza del pronto reencuentro
con la certeza de volver a amarme al completo,
como ama la ola a la estela
el viento a la arena
la luz al cometa
el sol a la luna llena.

Feliz
enraizándome,
consciente
en paz,
en esta tierra que no teme al viento
que me acoge
sana
acuna
mientras me canta jazz
suavemente
incesantemente al oído.

























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