Podría dejar que cogieses mi mano
y alojaras los dedos en tu
boca.
Permitir que escalaras
la comisura de mis labios.
Que los tuyos
dibujasen rutas
y laberintos en mi espalda.
Autorizarte a pasear
y laberintos en mi espalda.
Autorizarte a pasear
por debajo de mi puente
lumbar,
que por encima me
observaras,
me indagaras.
me indagaras.
Podría abrir las compuertas
para que tus azules ríos
para que tus azules ríos
desbordaran mis
laderas,
como agua de deshielo
nueva, pura,
fresca, sana.
fresca, sana.
(Concederme un deseo)
Dejar que encendieras, todas a la vez,
Dejar que encendieras, todas a la vez,
las estrellas de mi pecho
para ser tu osa mayor,
tu osa menor,
tu osa menor,
tu orión,
tu vía láctea.
tu vía láctea.
Incitarte a que, lentamente,
me devoraras,
carne, hueso,
piel,
piel,
alma, entrañas.
Podría rendirme, sí
vencerme, abandonarme.
Pero la duda me inquieta,
me acalla.
Debería sabotearme,
censurarme,
vetarme,
dejar que tus gestos y tu boca me mintieran
censurarme,
vetarme,
dejar que tus gestos y tu boca me mintieran
al despedirnos una vez más,
junto a tu puerta,
y marcharme...
y olvidarte para siempre...
Más no podré hacerlo
mientras tus ojos me
sonrían,
y me
cuenten y me hablen
y me digan, otro día más, que
también desean pasearme,
observarme,
deshelarme,
desbordarme,
escalarme,
dibujarme,
encederme
devorar
me.
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| Foto. Manuel Escudero |

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